No es espionaje, dice el SAT… pero pide entrar en tiempo real a tus sistemas
- C.P. Miguel Ángel Barrón Camberos
- 25 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Últimamente se habla mucho del artículo 30-B que quieren meter al Código Fiscal de la Federación, ese que permitiría al SAT tener acceso permanente, en línea y en tiempo real a los sistemas de las plataformas digitales. Dicen que es para modernizar la fiscalización y hacer más eficiente la recaudación, aunque cuando uno lo lee con calma, empiezan las dudas.
¿De verdad se trata solo de eficiencia recaudatoria o están abriendo una puerta que después no van a poder cerrar?
Lo que el SAT plantea, en palabras simples, es poder entrar a los sistemas de las empresas digitales, ver su información directamente y verificar que cumplan. Aunque no explica hasta dónde llega esa verificación. ¿Quieren saber cuántos usuarios tienen, cuánto cobran, cómo operan desde adentro, qué datos manejan de los clientes o qué tan profundo piensan meterse?
La exposición de motivos lo pinta como una medida técnica, pero la redacción es tan general que deja todo abierto y, en México, cuando una norma queda abierta, la Autoridad suele interpretarla a su conveniencia.
Dicen que no es espionaje, incluso sacaron un comunicado para aclararlo, pero si no es espionaje, ¿por qué salir a decirlo? Nadie aclara lo que no genera ruido, y que lo hagan justo ahora, cuando la reforma ni siquiera se aprueba, deja claro que saben que la gente lo está leyendo con desconfianza.
El SAT asegura que no violará el artículo 16 Constitucional y que no accederá a la información de los usuarios, aunque el 16 no solo protege la propiedad, también las posesiones y una plataforma digital, un servidor o una base de datos son posesiones. No puedes decir que no invades cuando te estás metiendo al sistema central de una empresa.
Además, proponen sancionar a quien no permita ese acceso y si una plataforma dice que no, la bloquean. Eso, en palabras claras, equivale a apagarle el negocio.
Lo peor de todas estas iniciativas de reforma es que llegan justo cuando Morena tiene mayoría en el Congreso y la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, contará con legisladores que la respaldan sin cuestionar. ¿Realmente alguien va a detener esta iniciativa y analizarla a fondo? ¡Lo dudo! Parece que la van a aprobar a ciegas, como ha pasado con otras reformas que se aprueban rápido y se corrigen después, cuando ya la regaron o ya hicieron daño.
Además, no hay que perder de vista el contexto: el Gobierno necesita dinero, los programas sociales cuestan y cada vez hay más apoyos que mantener. Están buscando recursos por todos lados, ven que las plataformas digitales mueven mucho dinero y ya pusieron la mira ahí. Es como si hubieran dicho “ahí está el dinero, hay que ver cómo sacamos algo”.
Por otro lado, es claro que hay evasores, eso nadie lo niega, sin embargo, también hay empresas serias, contribuyentes formales que pagan, que generan empleos, que sostienen parte de la economía y, desafortunadamente, la Autoridad los trata como si todos fueran culpables. Da la impresión de que el SAT tiene cierta paranoia fiscal, ve dinero en circulación y piensa que todo es evasión.
Eso es lo preocupante, que cada año haya más controles, más obligaciones, más miedo y menos confianza. ¿No sería mejor que el SAT simplificara los procesos, mejorara sus devoluciones, resolviera sus errores internos y trabajara con reglas claras en lugar de querer entrar a los servidores privados de quienes ya cumplen?
Decir que no es espionaje no lo hace menos invasivo, llamarlo modernización no lo hace menos peligroso y justificarlo diciendo que no afecta a los usuarios es una forma elegante de decir: “solo nos metemos al negocio, no a tu casa”, pero si ese negocio está dentro de tu computadora, tu servidor o tu nube, ya están dentro de tu casa digital.
Esto no debería tomarse a la ligera, porque cuando la Autoridad pide acceso permanente y en tiempo real, no solo pide información, pide confianza y esa confianza no se gana imponiendo miedo ¿o sí?.
La fiscalización moderna no debería consistir en vigilar, sino en construir certeza, aunque parece que seguimos en una etapa en la que el Estado no confía en los ciudadanos y los ciudadanos tampoco confían en el Gobierno. Ese círculo, tarde o temprano, se rompe.
Ojalá esta vez los legisladores se atrevan a leer con detenimiento lo que están por aprobar, que piensen más allá del discurso de recaudación y vean lo que realmente implica. No se trata de oponerse a la fiscalización, sino de ponerle límites razonables.
Con todo esto, hay algo que es cierto: la economía digital crece y con ella los impuestos, aunque si seguimos legislando con desconfianza y con hambre de recursos, pronto no habrá plataformas que quieran operar en México, no porque se extingan todas, al final del día es una nueva economía, pero hay que buscar maneras razonables de fiscalizar.
Finalmente y entonces, la pregunta ya no será si el SAT puede entrar a los sistemas en tiempo real, sino si quedará alguien dispuesto a seguir trabajando bajo tanta desconfianza.
C.P y M.E.F.I Miguel Ángel Barrón Camberos
Maestro en Estrategias Fiscales
Contador Público
Contacto: 33 1073 6023; miguelbarron@nbcorporativo.com




Muchas gracias por la publicación
Muy bueno, muchas gracias por la información, es algo preocupante este tipo de situaciones.